sábado, 31 de diciembre de 2011

¿A cuantos grados se evapora el amor?

(...)

Ir con cuidado en el regreso del camino
que termina en el abismo de tus besos.
Hablo un idioma diferente,
mi corazón sé que a tu lengua no la entiende.
Enciéndeme la luna en mi mesita
nos la fumaremos con tristeza, alguna noche me visita
y también, me trae canutos.
Me lía la cabeza para que acabemos juntos, mal asunto.
Entonces noto las arrugas de mi cama,
te hago una perdida y dices: ¿quién coño me llama?
Es este loco... al que nunca quise del todo,
no sé si por miedo, no sé si por morbo.

Yo y mi yo interior.

Conicéndome (si es que lo hago), podría deciros mucho de mí.Me gusta hablar de mí, porque es un tema que tengo bien estudiado, de los pies a la cabeza.Y por muy egocéntrico que sea, es algo entretenido.Físicamente soy bastante simple; blanca como un jarrón de porcelana chino, con pecas que me ceden un poco de color a la cara.Tengo los ojos verdes, pero no son precisamente el color más llamativo del mundo, y ni si quiera son bonitos de forma...son como dos aceitunas caídas, como los ojos de un gato enfermo; mi nariz es algo parecida a la del rey del pop, con un tabique sobresaliente que resalta de perfil, y mi boca es lo único que puede gustarme de mí, mis labios son normales...quizá poco femeninos, pero no me importa.Luego está mi pelo, que es más simple que el mecanismo de un chupete: marrón y semilargo (normalucho, ya digo).De cuello para abajo digamos que no soy muy delgada, aunque tampoco me considero muy gruesa, supongo que es un término medio.
Psíquicamente soy un revoltijo de ideas e idas de olla.Un cúmulo de nudos en la cabeza y en el corazón, un pánico absoluto cuando no me decido y un tremendo subidón cuando logro algo por mí misma.Soy impaciente, me rindo a la primera (con suerte a la 2ª) y quizás soy algo pesimista.Me tienen por una chica callada.Soy tímida, y me suelo arrepentir de serlo.Me gustaría cambiar en muchos aspectos, pero tendré que aprender a quererme...al fin y al cabo, estaré conmigo misma toda la vida.
Me gusta el café,el cola-cao,la coca-cola, los champiñones, los perros, los gatos, los hurones, la fotografía, la música, bailar, caerme, reír, hacer ruidos extraños, quererte, que me quieras, los viernes, la lluvia, los peluches, los jerseys gordos, comprar zapatos, las colonias de vainilla, las de caramelo, tú, mi vida, mis sueños, mis propósitos, las nueces, la gente con ideas claras, que defienden sus principios ante todo, me gusta llorar, el aire frío cortante, las trenzas, mis amigos, internet, las sonrisas sinceras y amplias, los cojines mulliditos, los nudillos que se marcan mucho, las uñas pintadas de rojo, los corazones grandes...en fin, me gustan muchas cosas.Pero creo que lo que más me gusta en este mundo es pensar.Pensar todo el día, que es libertad absoluta.
Soy yo, y no me gustaría cambiar, por muy baja que tenga la autoestima.

2012.

Lo único que quiero recordar de 2011 son pequeños detalles, lo único que puedo recordar.Me gustaría acordarme de todas esas tardes en las que los zapatos se me calaban de agua de lluvia y de barro, y tenía unas pintas de espantapájaros tremendas.Me gustaría acordarme de todos los pasos que di en todos los trayectos que hice en el año de mi casa a tu portal, y también de las canciones con las que me emocioné, de los versos que más me gustaron de ellas y de cómo me desperté todos los viernes sabiendo que me esperaba una tarde de lluvia.Quiero acordarme de todas las veces que me caí al suelo partiéndome en dos de la risa, casi llorando, por un comentario al que nadie le hizo gracia excepto a mí.Siendo sincera, 2011 ha sido una verdadera mierda, pero me quiero acordar de él, tengo fe en que debajo de un montón de basura puedes encontrar algo bueno, ¿no? Al menos quiero acordarme de esos detalles, porque cuando hay esperanza, hay vida.

viernes, 30 de diciembre de 2011

UNIVERSO EN ECLOSIÓN.

Mi cabeza es un sinfín de posibilidades.Supongo (y creo que estoy en lo cierto) que a primera vista es una cabeza bien normal; quizás un poco grande, con abundante pelo...pero normal y corriente.Sin embargo, abramos las puertas a lo que realmente me interesa resaltar: lo que hay dentro de ella, de mi cabecita (o más bien cabezón)...
MIS PENSAMIENTOS.
Y es que a veces pienso que mi cabeza es una larga y luminosa autopista cargada de coches y camiones que transportan mis ideas al punto central: mi cerebro.Resulta ilógico imaginarse que las ideas puedan ser "llevadas" en camiones, autobuses, motos...en fin, en cualquier medio de transporte, ¿no? Pero era una metáfora bien bonita.

También tengo la vista de un prado amplio, de un verde apagado que deja resaltar los brillantes colores de cientos de mariposas (mis ideas) que forman un cúmulo de nerviosismo y colorido que resulta mareante.
La cuestión es que de vez en cuando me tumbo y cierro los ojos, y entonces me centro en el negro que me otorgan los párpados tras cerrarlos, y en las motitas de colores que van saltando como chispas cargadas de energía en la penumbra.Y dejo fluír las ideas.Todos los coches de mi autopista van a más de 100.000km por hora, me sube y me baja la adrenalina, siento que me fluye tan rápido la sangre por las venas que estoy a punto de estallar, y que mis bolboretas interiores están emigrando a toda pastilla de mi cabeza a mis pies.Se me ponen los pelos de punta.Luego empieza a tratar todas mis ideas una por una y no doy a basto.Es como tratar de darle la vuelta al  mundo en un nanosegundo.Me estreso.Me emociono.Abro los ojos, y...lo sigo viendo todo oscuro.No queda esperanza cuando se me acaban las ideas.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Hoy me he levantado con la misma sensación de todos los días: todo es igual.No es malo, ni bueno, ni regular.Es normal, todo.Si miro por la ventana sigo viendo a la misma gente que pasea siempre para hacer un amago de cambiar de forma de vida (amago que siempre acaba por deshacerse con el tiempo, y acaban cediendo a seguir soportando largos años de monotonía).Si salgo a la calle, hago lo de siempre, tratando también de olvidarme un poquito de los días que me persiguen y se repiten, cayendo sobre mí como fichas de dominó, formando alguna figura abstracta y sorprendentemente grande.A veces pienso que estamos destinados a eso: a caer en espiral sobre nuestros días, a que cada 24 horas un espejo nos refleje las 24 anteriores, y las repitamos como polillas al rededor de una bombilla, ciegas de tanto girar ante una luz.Simplemente, nos da igual, ¿sabes? Es lo de siempre, y siempre nos conformamos.¿Por qué? No lo sé, sinceramente, y no me importa.Si pudiera lo cambiaba, giraba esta esfera en la que vivimos presos de lo típico y me limitaba a que cada día fuera un día más alucinante que el anterior; conocer gente, conocer mundo, vivir al límite digamos...Y no digo que no me guste mi vida, ¡qué va! Mi vida es la vida que he elegido vivir, y lo cierto es que no tengo queja alguna.Han sido mis decisiones las que me han llevado por este camino, ¿o no? Y todo lo que tengo es por algo, si es que me lo merezco.Tengo días malos, días buenos, días en los que habría sido mejor no levantarme por pisar con el pie izquierdo...y días como este en los que, simplemente, me limito a dejar caer un segundo tras otro, mirando por la ventana.