Cuando estoy aburrida, pienso en todas las cosas que podría hacer.Y pienso que sería algo precioso tener la libertad de hacer lo que uno quiera cuando quiera, porque así nadie estaría aburrido(quitando las malas intenciones de algun@s, que fastidiarían un pelín esta pequeña hipótesis).
Podría comprar un porche rosa, e irme a 120km/h hacia donde el viento indique.Puede que acabe en un desierto, perdida, con una brújula rota y con un mapa arrugado entre las manos.O tomando el sol.
Podría secuestrarte, y llevarte conmigo a una habitación de hotel, tumbarnos a mirar la ventana y contarnos los lunares mutuamente.Nunca me aburriría.
Podría comprar una casa en mitad del monte, y un par de ovejas, y tumbarme en mitad del campo a ver pasar los días, a contar estrellas...o algo así.
Podría irme a vivir a París, a conocer chicos con bigote pero guapos; con camisas a rayas y un acento peculiar, y desayunar cruasanes todos los sábados y domingos.
Podría ir a la playa a las cuatro de la mañana, con chándal, y tirarme desde la roca más alta a probar suerte.Seguro que eso sería muy emocionante.
Podría comer champiñones con tomates hasta reventar, no me cansaría nunca.O espagettis, o espárragos.Me encantan los espárragos.
¿Tú qué harías?
Yo por ahora me sigo aburriendo.
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